Viajes a Alemania
El alma europa
    902.10.36.70
Anúnciese aquí
"De a conocer su contenido al mercado más aleman.
Id - Agencia
Contacta: Mail
Portal de Alemania
    INFO ALEMANIA
 

Mapa dinámico
Muévase a su aire por el país con la vista aérea, mapa, terreno, zoom..

Vídeos

Proyecciones de viajes, imágenes de eventos, ciudades y regiones..

Museos
Espacios museísticos repletos de historia y acontecimientos pasados

Noticias
Recortes de actualidad que reflejan la vida diaria del pueblo alemán..

 

   
Viajes a la Selva Negra  
 
La Selva Negra es el nombre que recibe una región montañosa del suroeste de Alemania. ¿De donde le viene el extraño nombre? ¿Acaso de su densidad arbórea que ensombrece el camino de quienes la atraviesan? Es uno de los grandes reclamos turísticos de Alemania junto a las grandes ciudades o los castillos. Parte de la esencia de ese país, el origen de no pocos clichés antropológicos, podría localizarse en la Selva Negra. En sus lagos, en sus montañas, sus bosques.

Las principales ciudades de la zona son Freundenstadt y Friburgo. El río Kinzig señala una frontera natural entre el norte de la Selva Negra y su zona central. Son muchos los lagos que nos salen al paso al recorrer la región. El Glaswaldsee, el Mummelsee, el Kirnbergsee. O el Feldsee, el Titisee y el Schluchsee. Este último, el Schluchsee atrae especialmente al turismo. Los seducidos (muchos) por los parajes de cierta Alemania de postal o aquella que adorna y recorre no pocos relatos y novelas tienen aquí su sitio. Uno puede merodear por el lago Schluchsee o el Feldsee, pongamos por caso, con un librito costumbrista de Erckmann-Chatrian en el bolsillo. Sí, como en tantos otros lugares de Alemania o fuera de ella, el viajero letraherido puede disfrutar especialmente.

No nos salgamos de la literatura y recomendemos el museo Hermann Hesse, ese espléndido escritor y humanista al que se vuelve una y otra vez. El lobo estepario, Demian o Bajo las ruedas son obras que nos permiten precipitarnos a un mundo mucho más suave que el que habitualmente nos rodea. O a lo menos en su promesa. Uno de los más apropiados escenarios para adentrarse en Hermann Hesse es justamente la Selva Negra. Acompañemos pues, en nuestro bolsillo a Erckmann Chatrian con la confortante presencia de Hermann Hesse. Y visitemos el museo, claro.

Además de las actividades ensoñadas e imaginativas propuestas, es posible en la Selva Negra la práctica de todo el repertorio de las actividades que podríamos llamar físicoculturales: el senderismo y sus variadas rutas, como la que nos lleva de Baden-Baden hasta FreudenStadt. O el cicloturismo, en muchas de esas mismas rutas.

Después de una esforzada ruta senderística o cicloturística, las calorías gastadas y la grata secreción de serotonina asociada a todo esfuerzo físico han de permitir recrearnos -sin sentimientos de culpa- en las profundidades gastronómicas de la Selva Negra. Devorar unas lonchas de jamón del país se transmuta fácilmente - tras diez o doce kilómetros de ensoñación paisajística- en alta cultura centroeuropea, en complejo rito civilizatorio.