El destino, o algún Dios bondadoso, quiso
darle a Alemania una naturaleza prodigiosa, donde
sobran todo tipo de escenarios naturales y, sobre
todo, un equilibrio exacto de paz luego de tanto vértigo
ciudadano. La Alemania rural,
el campo y sus diferentes actividades, son algunas
de estas opciones de bienestar y tranquilidad. El
visitante tiene la oportunidad de reservar habitación
en cabañas en zonas montañosas, en valles
con lagos o en lugares más llanos, con pequeñas
elevaciones, donde practicar caza, pesca o montar
a caballo. La región de la
Selva Negra, sin ir más lejos, es
famosa por poseer importantes rutas rurales.
Pequeñas poblaciones como Lenzkirch,
por ejemplo, ofrecen destinos especiales como valles
con lagos y ríos, colinas donde hacer escalada
y caminos que se internan en maravillosos bosques.
En la región de Hamburgo,
por el contrario, los caminos son menos atractivos
para la caminata y más para realizar circuitos
en bicicleta o a caballo. En este caso es más
accesible alquilar una casa por una temporada que
una habitación o bungalow. En la región
de Sajonia se recomienda un turismo rural
donde el viajero quiera desempeñarse en pequeñas
tareas rurales como cosechar hortalizas o extraer
leche de las vacas para luego poder beberla en el
desayuno.