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La cocina alemana se caracteriza
más por la abundancia que por la variedad de
ingredientes. La comida varía de región
en región y se encuentra influenciada por las
distintas comarcas que trascienden sus límites
fronterizos. Sus platos, responden a una interesante
mezcla culinaria, donde el entorno socio-cultural y
geográfico es preponderante en el tipo de comida
que se sirve.
En el sur del país, se siente
mucho la influencia alpina y austriaca,
por tanto, existen muchas recetas compartidas entre
ambos territorios. Por otro lado, la tradición
portuaria del norte y la presencia costera, hacen evidente
el consumo de los productos del mar. La cocina francesa
y su alta tradición de caldos vinícolas,
se tienen presentes en el oeste de Alemania,
siendo esta, la tierra donde la cocina es más
elaborada. Igualmente, los países del este de
Europa han influido en la mesa germana en gran
manera, especialmente en áreas colindantes.
A pesar del influjo multicultural dentro
de la gastronomía alemana, existen elementos
célebres y tradicionales. La salchicha rociada
de la infaltable cerveza, es lo primero que llega a
la mente. Existen más de 1500 variedades
de este alargado embutido, desde las pequeñas
y delgadas hechas en Núremberg,
hasta las gruesas salchichas blancas de Bavaria.
Si hablamos de queso, Alemania es el
mayor productor mundial, allí se producen alrededor
de 600 variedades, un verdadero paraíso
para los amantes de este derivado lácteo. El
Tilsiter es el mas conocido, tiene un sabor
fuerte, y se compara con sus pares franceses u holandeses
por su calidad y tradición.
Del mismo modo, la dieta alemana es
altamente rica en carne de cerdo, siendo uno de los
mayores consumidores a nivel mundial. En segundo plano,
queda la carne de ternera y los productos avícolas.
En las costas norteñas, el salmón y el
arenque muy tradicionales. El Rollmop
es el plato mas típico, así como la anguila
extraída de los ríos. Hacia el sur, el
jamón ahumado es predilecto de Westfalia
a Bavaria, donde también se consume pescado de
agua dulce, extraído principalmente del lago
Constanza.
Las verduras y hortalizas
son los acompañantes en cada comida. La zanahoria,
la patata, las variedades de coles y el espárrago,
son infaltables en cada plato. Sin embargo, puede también
encontrarse la pasta alemana (Nudeln),
que es más gruesa y contiene mas huevo que en
Italia. En medio esta ambivalente oferta, se encuentra
el muy tradicional cocido alemán, el Steckrübeneintopf,
que a base de nabos y carne, encanta paladares especialmente
en la baja Sajonia.
Como postre, las Medias Lunas
de Vainilla y el mazapán navideño
endulzan la mesa teutona. Entre otras piezas de repostería
se encuentran las Estrellas de Canela, delicioso manjar,
así como el pan dulce (Christstollen)
y el pan de especias.
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