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Alemania, lugar donde se han concentrado
todo tipo de energías, toda suerte de movimientos,
ebullición y conflictos sociales, es sin dudas
el país que busca más alternativas sociales.
Las huellas de estos acontecimientos se ven en las
calles de sus ciudades, en la oferta de eventos
culturales e incluso en sus comercios y tiendas. Sin
ir más lejos, Berlín,
su famosa capital, es el punto de convivencia de un
número inquietante de tribus urbanas
que generalmente conviven pacíficamente y se
mezclan unas con otras en un paisaje grafitesco que
incluye restaurantes y salas de artes y diversos centros
culturales.
El movimiento punk,
que rápidamente fue adaptado por Alemania, es
todavía un movimiento vivo, que utiliza sus propios
códigos como tribu social, además de su
música y arte callejero. En
los suburbios de las grandes ciudades alemanas, los
visitantes pueden ver cómo se entreteje el entramado
cultural de estas tribus, que muchas veces
incluyen otras etnias religiosas. En Alemania
todo está siempre a punto de explotar a nivel
creatividad. Sus calles están repletas de signos
que nos hacen pensar en arte y cultura, dibujos, pinturas
y grafities que mezclan la política
con el deporte, otro gran afluente de nuevas tribus
con sus pautas sociales específicas.
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